Galicia, calidade sobre la mar

La selección gallega se llevó la Bandera Femenina de La Concha tras una emocionante regata. Getaria-Zumaia, tercera, luchó hasta la txanpa final por la victoria.

Gaizka Lasa. DV. San Sebastián

Las mujeres de Galicia completaron ayer una regata que quedará enmarcada en la historia. No sólo por ser la primera edición de una competición, la I Bandera Femenina de La Concha, sino por el excelente rendimiento de una selección de remeras procedentes de Chapela, Meira y Cabo da Cruz que impusieron su poderío físico al resto de tripulaciones. La mar no tenía nada que ver con el movimiento que se encontraron de víspera y en ese escenario se aplicó la ley del más fuerte.

Sin duda, las gallegas ganaron con todo merecimiento. Sus paladas fueron más efectivas que las de las otras rivales y la armonía que consiguieron las trece remeras es digna de resaltarse teniendo en cuenta que llevan tres meses entrenando para la trainera.

Mejor con buena mar
El día anterior recorrieron muchos más metros que las rivales al tener que rectificar un rumbo arrastrado por las olas que no encuentran en las rías gallegas. Ayer fueron rectas, preocupadas sólo de empujar con fuerza las palas bajo el agua.

No perdieron su elegante remada a pesar de bogar por detrás de Astillero durante todo el primer largo, y tras la ciagoba, mucho mejor tomada que las otras tres embarcaciones, cogieron proa de regata. Enfilaron el bote en la dirección correcta por su calle dos para volver a popare disfrutando y buscando inscribir su nombre en la historia. La buena dirección les llevó además a sumar la ayuda de las olas al buen ritmo de palada que ya traían de puntas.

Pese a tan buena imagen de las gallegas, la disputa fue más reñida de lo que puede reflejar la clasificación ya que hasta bien entradas en la bahía no abrieron el hueco necesario para saborear la victoria.

Getaria-Zumaia estuvo metida en la pomada hasta la txanpa final. Perdió una embarcación saliendo de la bahía donostiarra pero aguantó la ventaja a partir del Aquarium, donde las mujeres de Javier Etxabe se encuentran más cómodas, donde demuestran el oficio adquirido en aguas de Getaria. Venían de dar una exhibición sobre el temporal del sábado por la tarde aunque tuvieron que rendirse ante la fortaleza física de las gallegas.

No se rindieron hasta el final. Después de la ciaboga fueron las primeras en aprovechar una pequeña baga para lanzar la embarcación y echarse encima de Astillero. Los más cercanos empezaban a soñar con el recital de la víspera pero la embarcación que llevaban a babor, Galicia, mantuvo el tipo en todo momento. Las cántabras de Astillero también aprovecharon una ola entrando en la bahía y se les marcharon, aunque la txanpa final estuvo llena de emoción para ver quién acababa segunda, detrás de Galicia.

Perjuicio de la calle uno
Hondarribia hizo una buena regata que no pudo ser reflejada en un buen tiempo, más cerca de las ganadoras. Sufrieron las consecuencias de bogar por la peor calle del campo de regateo, la que nadie quería, la uno.

El rebote de las olas y la suciedad de la zona de puntas dificultó mucho el avance de las verdes. Además, al recorrer la mitad del campo de regateo tradicional en La Concha tuvieron que remar más tiempo sobre la zona más complicada. Finalmente fueron dieciocho segundos respecto a Galicia y un sabor agridulce que no debe empañar una temporada de más luces que sombras.

La regata femenina causó una grata impresión en la familia arraunlarim que arropó en todo momento a las protagonistas de la famosa tercera tanda de la Bandera de La Concha. Tras superar el tortuoso estreno del sábado, con fuertes vientos y olas de consideración, el campo de regateo también quiso premiar a las mujeres con un escenario más suave. Sobre él, las cuatro mejores tripulaciones de mujeres no dejaron escapar la oportunidad que suponía el escaparate más visto del Cantábrico.

Las remeras gallegas agitaron la histórica Bandera con estilo, como si estuvieran acostumbradas al ritual. Saltaron y cantaron los tradicionales cantos gallegos sobre el Ciudad de San Sebastián y aparecieron en la rampa bajo un chaparrón de agua y felicidad.

¿Y ahora qué?
La primera experiencia de regata femenina en Donostia dejó buen sabor de boca en deportistas, organizadores y público, aunque cabe preguntarse el recorrido que puede tener esta competición.

Para que se consolide es necesario una mayor previsión que la de esta temporada y las condiciones necesarias en los clubes para que la versión femenina sea una demanda natural del nivel deportivo y no un capricho obligado. Seguir el ejemplo de la organización de la Ikurriña de Txingudi de Hondarribia sería un buen punto de arranque.

«Esto es lo más grande que me ha pasado nunca»
«Vamos chicas, que ganamos. Dos segundos por delante, dos segundos por delante». Laura Hermo, animaba a su tripulación casi sin creerse que iban a ganar la regata. La patrona de las gallegas, nada más cruzar la meta, se llevó las manos a la cara y cayó de rodillas en la trainera. «No sé que decir. Esto es lo más grande que me ha pasado. Sabíamos que podíamos ganar, pero no nos lo creíamos. Nos habían dicho lo que se sentía en La Concha, pero hay que vivirlo. Qué grande, qué grande...». Las palabras de Laura, ya en el Ciudad de Sebastián, se entrecortaban por la emoción, las lágrimas y los achuchones de sus compañeras, que cantaban gritaban y bailaban sin creerse todavía su victoria. «Esto es algo para contar. Yo no me lo creo todavía». Ahora la que habla es Andrea Oubiña, una de las remeras, a la que también se le ve emocionada. «¡Nos llevamos la bandera, nos llevamos la bandera a casa! Hemos ganado en La Concha. No podemos aspirar a más. A ver si volvemos el año que viene porque esto es algo digno de vivirlo siempre que se pueda. Hemos entrado en la historia».

La delegada de la selección gallega, Araceli Fernández, estaba más tranquila, pero no menos contenta. «Es algo histórico, la primera bandera que gana Galicia es la de chicas. La verdad es que cuando hemos llegado por la mañana y hemos visto que el mar estaba mucho más tranquilo que la víspera, nos hemos empezado a ilusionar con la victoria, No era fácil, pero sabíamos que con estas condiciones podíamos ganar, porque no estamos acostumbradas a remar con el mar tan alborotado. Y la verdad es que la regata nos ha salido muy bien. Las chicas están felices primero porque han vivido un día increíble en La Concha y segundo porque además han ganado. Hemos hecho historia en el remo gallego y ojalá lo sigamos haciendo en los próximos años, porque es una experiencia que a todos nos gusta vivir».

Araceli, una veterana ya en el mundo del remo, cree que la regata fue «muy disputada. Aunque casi siempre hemos ido primeras, hasta que pasas la meta no puedes relajarte, porque aquí en un par de segundos puedes perder todo. Me alegro por las chicas y por el remo gallego. Nos llevamos la bandera a casa».





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