San Juan fue la cara de la clasificatoria de La Concha y Castro la cruz

clasificatoria de La Concha

Bandera de La Concha. La trainera de San Juan realizó una gran clasificatoria en La Concha.

La clasificatoria de la Bandera de La Concha de remo deparó una gran actuación de la trainera de San Juan. Castro, San Pedro y Tirán se quedaron fuera y no remarán en la Bandera de La Concha.

03-IX-2010. Gaizka Lasa. San Sebastián

A veces, sí. A veces la vida puede ser de color de rosa. Ayer por ejemplo. Una trainera dio un soberbio recital sobre el escenario más venerado del remo y llenó de felicidad un pueblo. San Juan apabulló a sus rivales en la clasificatoria de La Concha con un primer largo excelente -sólo Astillero y Orio le superaron- y una vuelta maravillosa y fascinante, más propia de un mundo de sueños y fantasías que de la realidad.

La euforia y la desolación cabían al atardecer en un pequeño pueblo de raíces arraunlaris. Mientras en Pasai Donibane se descorchaban litros de satisfacción, en la orilla contigua, en San Pedro, tragaban el peor de los sabores posibles de la jornada. La Libia, octava, se quedó a las puertas del cielo.

En el infierno ardió Castro. La Marinera protagonizó la campanada negativa de la regata. Llegó a la cita decisiva del año ocho segundos tarde. Con una remada triste y apagada, a una de las cinco embarcaciones favoritas le costó una eternidad alcanzar la baliza de meta. El tercero de los grandes que se quedó fuera fue Tirán, que no supo adecuar su remada a la trapalla que presentó el campo de regateo.

Las siete tripulaciones que durmieron a pierna suelta anoche cumplieron con sus expectativas. La lista no presentó sorpresas. Sí, en cambio, los tiempos. San Juan hizo saltar por los aires todos los cronómetros. Ya a la ida rompió los esquemas de los pronósticos al mejorar en dos segundos el registro de Kaiku. Entró a la maniobra gestionando con seguridad un oleaje sucio que hacía cabecear a las embarcaciones. Giraron con confianza y a partir de ahí despegaron.

En dos minutos, la embarcación de San Juan ya había tomado una velocidad como para volar alto. De ola en ola. Una tras otra. Endika Pérez, uno de esos nombres anónimos fieles a su club, lo bordó a la hora de manejar el bote. Lo hizo a su antojo. A babor y a estribor según le pedía el mar. Le respaldaba una tripulación con las ideas claras, físicamente portentosa y técnicamente infalible.

Lo que a mitad de regata eran dos segundos de ventaja respecto a los galácticos de Kaiku, en la baliza de meta se convirtió en un abismo: ¡veintidós segundos! La resta explica la exhibición. Los entrenados por Igor Makazaga exprimieron las lecciones recibidas sobre el mismo campo de regateo durante muchas jornadas llenas de sueños. La realidad fue más contundente de lo que ellos mismos pensaban.

Orio, seguro

A dieciséis segundos dejaron a Orio, segundo. La Mirotza, a lo suyo. Incluso cuando Urko Redondo les avisó que había roto la tosta, mantuvieron la calma. De nuevo la misma remada elegante que tan buenos resultados le ha revertido a lo largo del verano. Otra vez una actuación sobresaliente tanto con las olas de proa como en popare. La boga de los amarillos parece haber salido de una academia para su divulgación a la base arraunlari. Y eso que ayer el agua puso a prueba la estabilidad de las traineras. Orio volvió a hacer fácil lo difícil. Ya son veinte años consecutivos en la Bandera de La Concha.

Tercero y cuarto, en el mismo segundo, se clasificaron las dos potencias vizcaínas. Urdaibai batió por centésimas a Kaiku y terminó con mejor sabor de boca. La Bou Bizkaia lució chispa y una buena condición física, sobre todo hacia afuera. Se defendió al volver y, con todas las referencias a favor -compitió el último entre los favoritos- aseguró la entrada en la bahía.

Hondarribia, fiel a un estilo

También Kaiku mantiene intactas sus opciones de ganar todos sus objetivos de la temporada pero ayer no deslumbró como lo ha hecho otras veces. El sorteo le obligó a abrir la jornada. «La mejor referencia para los rivales», bromeaban con tensión los delegados del resto de clubes. Sin poder permitirse la licencia de especular con el resultado, los de José Luis Korta salieron a por todas pero, sobre todo a la vuelta, dejaron un resquicio abierto por donde, hasta el domingo, se colarán otros favoritismos.

La fuerte personalidad de la embarcación de la Ama Guadalupekoa llevó una alegría hasta Hondarribia. Los remeros verdes demostraron ayer, más que nunca, confianza en sus posibilidades, en su trabajo, en su apuesta y en un estilo propio que siempre le incluye en los pronósticos. Se encontró con un escenario revuelto donde sabe moverse como nadie y remó con serenidad haciendo gala de oficio.

Completaron los puestos de la incógnita dos tripulaciones cántabras con capacidad para ganar a cualquier rival cualquier día. Asombró, sobre todo, el gran primer largo de Astillero. Jon Salsamendi acertó de lleno con la alineación y el reglaje de una embarcación que fue capaz de sortear las olas de proa con maestría y alcanzar una velocidad crucero que le hizo llegar a la ciaboga con el mejor tiempo. El bote no se desbarató hacia dentro y alcanzó el merecido premio.

Pedreña luchó hasta la txanpa final contra sus propios límites, físicos y psicológicos. Necesitaban la clasificatoria para desquitarse y la encontraron en una ola prodigiosa ya en el interior de la bahía. La misma que dejó a San Pedro fuera de la Bandera de La Concha. La naturaleza. El deporte. Te dan y te quitan.





Deja tu opinión

¿Quién crees que va a lograr la victoria final esta temporada? ¿Tienen opciones las traineras guipuzcoanas? Da tu opinión sobre la Liga San Miguel.