La trainera de Urdaibai supo sacar provecho del temporal en la primera jornada de la Bandera de La Concha. Urdaibai metió a Kaiku 33 segundos y la Donostiarra se clasificó para la tanda de honor de la Bandera de La Concha 19 años después .

Urdaibai sentenció la Bandera de La Concha gracias al temporal. / Arizmendi
GAIZKA LASA | 05/09/2011
San Sebastián. La madre naturaleza se impuso ayer en la primera jornada de la Bandera de La Concha a todas las traineras, débiles, vulnerables, endebles y desorientadas ante la irrupción del viento y el mar en la bahía donostiarra. A media hora del inicio de la Bandera de La Concha, un vendaval comenzó a despeinar el campo de regateo, tarea en la que no cesó hasta cubiertas las dos tandas. Desmelenó por completo el escenario y el resultado final de La Concha.
El temporal batió hasta al ganador. «Lo hemos hecho de pena», se sinceraba Gorka Aranberri, patrón de Urdaibai, al término de la regata de La Concha. El zarauztarra, por algo bautizado por Kike López (entrenador de Pedreña que coincidió con él en la Enbata de 2009) como el Messi del remo, guió a la Bou Bizkaia en la tenebrosa tempestad marinera. Fue el capitán que, sin soltar el timón, evitó la deriva de su embarcación. «Ha ganado él», comentaba otro guipuzcoano feliz, Mikel Portularrume ‘Paorra’.
La estampida inicial de Kaiku al comienzo de la Bandera de La Concha, a un desorbitado ritmo de 54 paladas por minuto, sacó cuatro segundos a los de Bermeo antes del primer minuto. El mar se lo tomó como acto de insubordinación. Le esperó antes de llegar al Aquarium con sus desencajados ojos llenos de ira blanca. El cabeceo de la Bizkaitarra se tornó en un continuo trompicón ingobernable, azotado a diestro y siniestro, afectado más que los demás por el rebote de la calle uno.
... tres, dos, uno, cero. Su renta cayó en picado, como su proa cada vez que chocaba contra una columna de agua. Una vez que Urdaibai se arrimó al abrigo de la isla por la calle cuatro, su asentada remada, a 33-34 paladas fue tomándole la medida a la cordillera marítima en la primera jornada de la Bandera de La Concha.
En la travesía de la barra, los txo dejaban a cinco segundos a Kaiku, Pedreña se despedía de sus opciones a once y Donostiarra, todavía firme y enérgica, aguantaba a menos de veinte. En mar abierto, la tendencia se agudizó. Mayor caos y anarquía en el agua, mayor dominio de un pueblo cuya cultura e historia mira al mar.
La Bizkaitarra sufrió durante el segundo largo las consecuencias del peso en una trainera. Una losa de trece segundos y un enorme charco de mar. Dos torpedos en la línea de flotación del rendimiento de cualquier tripulación. Tocado a mitad de regata. Hundido al final.
Con libertad para enfilar, vía libre para disfrutar y luz verde para aprovechar el empuje del mar llegó el recital de un Urdaibai en su máxima expresión. Gorka Aranberri manejó en La Concha el temporal a su antojo, se alió con las olas y dejó a la embarcación fluir siguiendo la órdenes de la madre naturaleza. Cruzó todo el campo, desde la calle cuatro hasta la uno haciendo sentir a sus remeros, una y otra vez, el cosquilleo de la aceleración de una montaña rosa.
El agua acumulada por Kaiku a la ida sembró el desconcierto a la vuelta. Ni Asier Zurinaga, patrón de la Bizkaitarra, ni la ayuda de los remeros más cercanos a la popa, controlaba la embarcación, desbocada, a la deriva. El mar arrastraba la Bandera de La Concha hacia Bermeo.
Perjuicio a la segunda tanda de La Concha
Porque pasadas las 12.30 se enfadó aún más. Porque decidió ignorar el mérito de la segunda tanda, brillantemente ganada por Astillero. La San José XIV, por la calle dos, pasó por encima de Hondarribia y San Juan, incómodos por sus respectivas calles. Los verdes, por la tres, buscaron la cuatro desde la primera txanpa. Los rosas, desde la uno, la dos. Por vatios y por remada, la maquinaria pulida por Jon Salsamendi (técnico de Astillero) durante todo el mes de agosto fue superior al dúo guipuzcoano en el largo de ida. Metió casi medio minuto a San Juan y sin casi a Hondarribia.
Pasaitarras y bidasotarras brindaron al público el único duelo reñido del día. El baile emotivo que demandaba. Diez segundos llegó a disfrutar de renta San Juan respecto a Hondarribia antes de adentrarse en la bahía, pero una vez superada la barra los rosas protagonizaron una escandalosa guiñada.
Los verdes acertaron mejor sobre la ola montándose casi encima de sus vecinos en alguna de sus empopadas. La txanpa final, deslucida por la repercusión del resultado, regaló emoción. El honor de ser el primer guipuzcoano en La Concha podía haber sido de los pocos alicientes que el primer domingo de septiembre delegara para el siguiente. Más de minuto y medio deberán meter San Juan o Hondarribia a la Donostiarra para lograr el simbólico galardón.
Tirán sufrió durante un cuarto de hora largo hacia fuera, donde el pulso de un mar enfurecido en contra requiere abusar de fuerza, el principal déficit de la Ruly. Sin embargo, cumplió su amenaza a la vuelta y sólo necesitó dos segundos más que un crecido Astillero para cubrir el segundo largo. Hasta catorce segundos sacó a San Juan con las olas de popa. Sólo la naturaleza puede provocar semejante desmadre de cifras. Sólo ella podrá volcar el resultado en la Bandera de La Concha.
Donostiarra, en tanda de honor de La Concha 19 años después
Uno de los titulares que dejó la jornada fue la inclusión de la Donostiarra en la tanda de honor de la Bandera de La Concha. El cuarto puesto de los de José Ramón Mendizabal, Mendi devuelve a una trainera de la capital guipuzcoana a la tanda más célebre de la temporada. La última campaña en la que ocurrió fue en 1992, cuando Donostia Arraun Lagunak se clasificó entre los cuatro mejores de la primera jornada junto a Orio, ganador final de la Bandera, Donibaneko y San Pedro. Los anfitriones ganaron aquel año la segunda tanda consiguiendo el cuarto mejor registro de la jornada con 19:50. Siete días más tarde remontaron a San Pedro y finalizaron en tercera posición en el cómputo general de la Bandera de La Concha. Josean Jáuregi y Benito Elizalde formaban el tándem técnico con Asier López como patrón de la trainera.
¿Cómo valoras la actuación de las traineras guipuzcoanas en la Liga ACT - San Miguel de remo?